Capítulo 03 · Fuego lento

Ocho pasos, una sola olla

El secreto no está en una técnica, sino en el orden. Sofrito largo, pimentón fuera del fuego, sal al final.

  1. Revisa y enjuaga las lentejas

    Pon las pardinas en un colador y aclara con agua fría. Retira piedrecillas o lentejas partidas. No necesitan remojo: en eso son agradecidas.

  2. Pica el sofrito en mirepoix fino

    Cebolla, zanahoria y pimientos en dados de medio centímetro. Cuanto más uniforme, más limpio el resultado.

  3. Sofríe con paciencia (18–20 min)

    Aceite a fuego medio-bajo en olla amplia. Añade cebolla con una pizca de sal y deja que sude sin coger color. Suma zanahoria y pimientos. El sofrito está listo cuando huele dulce y la cebolla casi desaparece.

  4. Ajo, tomate y vino

    Añade ajo picado, espera 30 segundos, incorpora el tomate rallado. Cocina 6–8 minutos hasta que pierda el agua. Vierte el vino blanco y deja evaporar el alcohol.

  5. Retira del fuego para el pimentón

    Aparta la olla, añade los dos pimentones y remueve 10 segundos. Devuelve al fuego de inmediato. Este paso evita el amargor y libera el aroma ahumado.

  6. Incorpora lentejas, laurel y agua fría

    Suma las lentejas, la patata en cachelos, el laurel y, si lo usas, el chorizo y la panceta. Cubre con agua fría hasta dos dedos por encima. El agua fría —no caliente— ayuda a que la piel quede tierna.

  7. Cocción lenta y «asustada»

    Lleva a hervor suave, baja el fuego y tapa parcialmente. Cocina 40–50 minutos. Si suben mucho, «asusta» el guiso añadiendo un chorrito de agua fría: la piel se relaja.

  8. Sal y reposo

    Sala al gusto en los últimos 10 minutos. Apaga, retira el laurel y deja reposar 15 minutos tapado. Sirve con un hilo de aceite crudo y unas gotas de vinagre de Jerez.

«Las legumbres no se mandan: se acompañan. Quien las apura, las rompe.» — Refrán castellano